15 may 2010


"Quienes se aferran a la vida siempre mueren, quienes desafían a la muerte sobreviven"
Uyesugi Kenshin (siglo XVI)



Previamente a ejecutar el haraquiri se bebía sake y se componía un último poema de despedida llamado zeppitsu, casi siempre sobre el dorso del tessen o abanico de guerra. En el fatídico momento, el practicante se situaba de rodillas en la posición seiza, se abría el kimono (habitualmente de color blanco, que aún hoy sólo visten los cadáveres), se metía las mangas del kimono bajo las rodillas para impedir que su cuerpo cayera indecorosamente hacia atrás al sobrevenirle la muerte; envolvía cuidadosamente la hoja del tantou daga de unos 20 - 30 cms) en papel de arroz, ya que morir con las manos cubiertas de sangre era considerado deshonroso; y procedía a clavarse la daga en el abdomen. El ritual completo consistía en clavarse el tantō por el lado izquierdo con el filo hacia la derecha; cortar hacia la derecha firmemente y volver al centro para terminar con un corte vertical hasta casi el esternón. Fácilmente podía resultar en la salida de parte del paquete intestinal que se desparramaría por el suelo. Además el samurái no moría al instante, sino que sufría una agonía de varias horas. Puesto que ni el practicante de haraquiri quería sufrir tanto, ni al público le apetecía contemplar ese macabro espectáculo, se ponía a disposición del practicante un ayudante en el suicidio, kaisaku en japonés. Este kaishaku era a menudo seleccionado para tal fin por el propio condenado. Numerosas veces era un amigo o un familiar. Su misión era permanecer de pie al lado del practicante y decapitarlo en el momento apropiado. Ese momento solía ser establecido de antemano a voluntad del suicida.
Dos damiyou (señores feudales) llamados Asano Takuminokami Naganori y Kira Kozukenosuke Yoshinaka se encontraban en la corte del shōgun y surgió una discusión, en la que Kira insultó a Asano, el cual desenvainó su wakizashi e hirió a Kira en la frente. Dado que estaba prohibido desenfundar ningún arma en la "gran casa" del shōgun, Asano fue condenado a cometer haraquiri. Además, por tratarse de un delito muy grave, toda su familia fue expulsada de sus tierras. Sus criados, se quedaron sin trabajo. Entre ellos numerosos samuráis, se convirtieron en rounin (guerreros sin señor).Este incidente fue considerado como una grave ofensa y por lo tanto se reunieron a deliberar si debían vengar a su amo matando a Kira. De todos los guerreros empleados del clan Asano, sólo se comprometieron a colaborar en la venganza unos 60, firmando con su sangre un documento. El resto se dispersó. Muchos de los guerreros que se habían comprometido, flaquearon y abandonaron su causa. Al final, tras dos años de muchas penurias, consiguieron completar los preparativos de la venganza. Una noche de diciembre mientras caía una intensa nevada, los 47 rōnin restantes asaltaron la mansión de Kira y le ofrecieron cometer haraquiri con la misma hoja que había usado su amo. Al negarse, fue decapitado, tras lo cual recogieron la cabeza y se dirigieron a ofrecerla en la tumba de su amo, que había sido enterrado en el templo budista Sengakuji.Por este acto, los 47 rōnin fueron condenados por el shougun a cometer haraquiri como forma de restablecer su honor (debido al delito de asesinar a un daimyō) y fueron enterrados en el templo de Sengakuji junto a la tumba de su amo.

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