10 abr 2011


Me sorprendí y proferí un grito sordo al sentir dos manos cubriéndome los ojos.

- ¿Quién soy?- Era tan infantil, desde que estábamos en primaria, por mas que lo rechazara o lo mirara con frialdad, el siempre volvía con una sonrisa, y con esos hoyuelos tan simpáticos marcados en sus cachetitos rosados.

- Takeru, eres tan obvio…- Salto el respaldo del banco y se sentó junto a mi.

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